viernes, 31 de mayo de 2019

Comestibles que favorecen y empeoran la depresión

Probablemente hayas visto muchos menús y lista de comestibles capaces de espantar los síntomas de depresión; comestibles que ofrecen nutrientes que ocasionan sensación de bienestar y devuelven algo de la normalidad de nuestro estado anímico.

Como hay comestibles que te asisten a eludir y tratar la depresión, hay otros que favorecen su aparecimiento e inclusive pueden empeorar ciertos casos. Esta enfermedad es ocasionada por ciertos factores esenciales, como el genético, mas sobre todo los sicológicos y sociológicos. Todos y cada uno de los hábitos de un individuo pueden estar plenamente relacionados al aparecimiento de la depresión, entre estos hábitos, asimismo los nutrieres.

Grasas Trans:El exceso de este género de grasas – y asimismo las sobresaturadas – aumentan la producción de ciertas moléculas que provocan el mal funcionamiento de las neuronas. Las llamadas citoninas interfieren en la transmisión inquieta y pueden reducir la producción de serotonina, responsable por la sensación de bienestar.

Falta de Vitamina D:La vitamina liposoluble de tipo D puede ser encontrada en la sardina, huevos, hígado y youghourt. La exposición solar asimismo es buena forma de conseguir vitamina liposoluble de tipo D y, además de esto, terminar con la depresión. Cuando tomamos sol, el cuerpo libera hormonas que asisten a calmar el agobio y la ansiedad.

Fast Food:Además de consumir demasiados géneros de grasa, como la trans, descrita previamente, que agudizan los síntomas de depresión, las personas que acostumbran a buscar comida en los restaurants de comida veloz acostumbran a tener otras hábitos perjudiciales como sedentarismo, tabaquismo y dieta poco saludable. Todos son ingredientes para la fórmula perfecta de la depresión.

Chocolate:Es el comestible preferido de las personas depresivas, puesto que aumenta los niveles de serotonina y consecuentemente la sensación de bienestar. El inconveniente es que, una vez pasada esta sensación de alegría, la persona se ve de nuevo inmersa en tristeza, lo que genera un ciclo depresivo, melancolía, sentimiento de culpa y sofocación.