viernes, 31 de mayo de 2019

Creó manos mecánicas para pequeños sin dedos

El ingenio de un carpintero y la inventiva de un artista de efectos singulares se unieron para dar la vida a un mecanismo que ayuda a pequeños que perdieron los dedos o bien nacieron sin ellos a recobrar toda la movilidad de sus manos utilizando impresoras en 3D.

Richard Van As perdió los dedos de su mano a lo largo de un accidente en su taller de Johannesburgo, en Suráfrica, el 2011. Resuelto a seguir con su trabajo, estudió sobre las prótesis en Internet mas descubrió que eran sumamente caras.
Va As improvisó un índice artificial para su mano derecha con materiales que tenía en su taller, mas prosiguió con sus investigaciones online hasta el momento en que halló un increíble vídeo del artista de efectos singulares y titiritero estadounidense Ivan Owen.

El mecanismo que Owen exhibía en YouTube era la reproducción de una mano grande que dependía de finos cables de acero que actuaban como ligamentos, lo que deja que los dedos de metal se doblasen como una mano de veras.

LA VERSIÓN INICIALOwen y Van As empezaron a trabajar juntos a distancia para crear una prótesis de bajo costo. Owen viajó hasta Suráfrica para terminar el proyecto y, mientras que estaba en ese país, recibieron la visita de una mujer que les solicitó ayuda para su hijo que había nacido sin dedos.

Los dos examinaron el inconveniente y coincidieron en que crear una prótesis para él sería fácil y lo hicieron en solo unos días. Desarrollaron un mecanismo con 5 dedos metálicos que se abren y se cierran cuando el pequeño mueve su muñeca cara arriba y cara abajo.

EN 3DIvan Owen retornó a EE.UU. y creyó que el dispositivo podía transformarse en partes imprimibles. Se puso en contacto con MakerBot, una compañía que desarrolla equipos de impresión en 3D, que le dio su aprobación y desde ahí el producto dio un enorme giro.

La impresora deja que el diseño, la impresión y la prueba de las piezas que conforman la prótesis se realice solo en 20 minutos. Con el tiempo, la mano metálica del pequeño sudafricano fue sustituida por la versión imprimible del mecanismo que Owen y Van As llaman “Robohand”.