viernes, 31 de mayo de 2019

De qué forma llegan las bacterias fecales a los comestibles

Los trabajadores de bares y restoranes de EE.UU. tienen la obligación de lavarse las manos ya antes de regresar al trabajo tras un reposo o bien tras haber acudido a los aseos. No es solamente una obligación, sino es un delito no hacerlo. Merced a esta medida, omnipresente en carteles en todos y cada uno de los locales de restauración del país de Norteamérica, las cantidades de infecciones alimenticias en EE.UU., conforme datos de los Centros de Control de las Enfermedades de aquel país (CDC), se han reducido.

No obstante, los trabajadores que manipulan comestibles y no se lavan las manos tras ir al baño o bien no sostienen una adecuada higiene prosiguen siendo responsables del 39% de las infecciones alimenticias que se registran en Estados Unidos.En España, prácticamente existen exactamente las mismas recomendaciones de higiene con el objetivo de eludir la polución de los comestibles en lugares públicos.

Ciertas cadenas de restoranes, como McDonalds, hacen del lavado de manos un ritual: «Antes de entrar en cocina, el personal se lava las manos y los antebrazos con un jabón desinfectante a lo largo de por lo menos 20 segundos, aparte de siempre y cuando es preciso. Se ha establecido un programa de lavado de manos auxiliar por el que un reloj se programa a fin de que suene cada hora y también justo después y de forma ordenada todos y cada uno de los empleados asistan a lavarse las manos.

Este sistema contribuye a la seguridad de los comestibles manipulados en nuestros restaurantes».Las recomendaciones, conforme la Agencia De España de Seguridad Alimenticia y Alimentación (AESAN), se extienden asimismo al campo del hogar: «lavarse las manos ya antes de preparar comestibles y tras ir al baño; lavar esmeradamente todas y cada una de las superficies y el menaje utilizado a lo largo de la preparación de el alimento, resguardar los comestibles y la cocina de insectos, mascotas y otros animales, y guardar los comestibles en recipientes cerrados».

En un planeta «ideal» el peligro de polución alimenticia estaría próximo al cero mas en este, no. La alarma ha saltado por la retirada de tartas de chocolate y caramelo que la cadena de muebles Ikea ha debido hacer en 23 países una vez que las autoridades sanitarias chinas requisasen el año pasado cerca de 2 toneladas de estos postres importadas desde Suecia por advertir en ellas altos niveles de bacterias generalmente presentes en el tracto intestinal humano, lo que puede señalar una polución fecal. En un comienzo se creyó que se trataba del tipo coliforme, que acostumbran a presentarse en las heces humanas y de otros animales de sangre caliente, como caballos.

Además del peligro que puedan tener por sí solas, que cambia mucho en dependencia del tipo, desde inocuas a peligrosas (laEscherichia coli del brote de Alemania de 2011 era de estas últimas), son, sobre todo, indicadoras de una falta de control y también higiene en la fabricación o bien distribución de los productos. Un portavoz de la compañía declaró que la bacteria puede haber llegado a las tartas de múltiples maneras: con agua contaminada o bien si un obrero que haya descuidado la higiene.

Bacterias, virus…

La polución alimenticia no es por tanto inusual. Bacterias y virus de origen fecal, hongos, parásitos, contaminantes tóxicos naturales, ambientales (mercurio, cadmio, etc.) o bien agrícolas (pesticidas, fertilizantes, etc.) e inclusive de los propios envases plásticos o bien de metal pueden llegar a contaminar los comestibles. Mas además de esto, los comestibles puede contaminarse con cosas como huesos, astillas, cristales, pedazos de madera y metal e inclusive animales fallecidos.

Para prevenir este posible contagio existen una normativa muy rigurosa y aprensiva para la preparación y manipulación de comestibles mas, como en el caso de la carne de caballo detectada hace poco en carnes procesadas o bien en el de las tartas de Ikea, puede fallar.

No obstante, y más al alcance de la población general, algo tan fácil como sostener una higiene en nuestra vida diaria, singularmente en el momento de manipular los comestibles, nos evitaría peligros superfluos. Y lo que semeja fácil y simple, no lo es.
Rodeados de microbios

Vivimos rodeados de microorganismos: solo en nuestro sitio de trabajo habitan 10 millones de microbios. Y si bien no son patógenos y en el caso de serlo, no son muy virulentos, «la mayoría de ellos no suponen un peligro esencial para nuestra salud», explicó Germán Bou, jefe del Servicio de Microbiología del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña y miembro de la Sociedad De España de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc).Móviles que no dejamos de usar, picaportes, ordenadores, etc. son la vivienda frecuente de estos gérmenes.

Un reciente estudio advertía que uno de cada 6 teléfonos móviles en el R. Unido está polucionado con bacterias fecales. Las causas, conforme los especialistas de la London School of Hygiene & Tropical Medicine and Queen Mary, pueden estar relacionadas con el hecho de que las personas no se lavan bien las manos tras asistir al baño. Y, lo más alarmante de este trabajo era que en el 16% de las manos y el 16% de los teléfonos se hallaron muestras fecales de Y también. coli. La Y también. coli (Escherichia coli) se asocia con molestias de estómago y se ha implicado en casos graves de intoxicación por comestibles, como el brote fatal de la cepa O157 en Alemania de junio de 2011.

No se debe olvidar que las bacterias fecales pueden subsistir en las manos y en las superficies a lo largo de horas; se transmiten sencillamente a través del tacto en las puertas, comestibles e inclusive teléfonos móviles. Todos los años, tres con cinco millones de pequeños menores de 5 años mueren por neumonía y enfermedades diarreicas; el mero hecho de lavarse las manos con jabón es una de las formas más eficientes de prevención de estas enfermedades. En los países desarrollados, la higiene de manos con jabón ayuda a prevenir la propagación de infecciones virales, como la ocasionada por el norovirus, rotavirus y la gripe.

Poca higieneNo hay datos precisos, mas se estima que 1 de cada cuatro personas no se lava las manos con la frecuencia deseada, especialmente tras ir al baño. Una práctica poco solidaria que favorece la transmisión de las infecciones más frecuentes, producidas por virus respiratorios y entéricos. Treinta segundos bastan para reducir a la mitad (entre el 50-65%) el contagio de estas nosologías infecciosas. Dada esta eficiencia, no extraña que exista un día internacional del lavado de manos. A las veces que usamos el lavatorio hay que sumar las que nos tocamos la cara, especialmente, a la boca, por lo menos un par de veces por hora. Con tanto ajetro se explica que nuestras manos cobijen hasta 150 especies diferentes de bacterias.

Además de esto estamos en contacto con superficies que han tocado otras personas o bien estrechamos su mano. De ahí que lavarlas habitualmente, especialmente ya antes de comer es más que aconsejable. No es suficiente con mojarse las puntas de los dedos, sin enjabonarse, una práctica nada inusual al salir del baño y un foco esencial de gérmenes, sobre todo en instantes en los que los patógenos intestinales estén al alza. Hay que mojarse las manos, «sin miedo» y ponerse jabón. Después hay que frotar bien las palmas entre sí y entrelazando los dedos. Los pliegues de la piel son lugares donde se refugian los microbios.

Ahora se debe frotar cada palma contra el reverso de la mano contraria, entrelazando asimismo los dedos en esta situación. No hay que olvidarse las yemas de los dedos, los pulgares, ni las muñecas. Tras el enjuague con agua, lo mejor es secarlas con una toalla de papel. Los aparatos de aire caliente están desaconsejados por el hecho de que favorecen la supervivencia de los patógenos. Y no está de sobra aplicarse una solución aséptica, recomienda Bou.

En este sentido, la Sociedad De España de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) recuerda que el80 por ciento de las infecciones se contagian por medio de las manos, con lo que una fácil medida, como es el lavado de manos, puede prevenir su transmisión. Los médicos de familia recuerdan que la salud comienza por una buena higiene individual y el lavado de manos es la primera fase y una de las maneras más eficientes de prevenir la propagación de la mayor parte de las enfermedades infecciosas. «Mantener las manos limpias puede prevenir el contagio de enfermedades en todos y cada uno de los ámbitos: en el hogar, en la escuela, en el trabajo, en las guarderías, restoranes, etc.».

En todo caso, resulta evidente que con el lavado de manos se puede prevenir la transmisión de microorganismos dañinos de las manos a los alimentos: los gérmenes son trasmitidos de las manos sucias a los comestibles, en general por una persona contaminada que no se lavó las manos tras ir al baño. Los gérmenes se extienden a quienes comen los comestibles.

De ahí que, el CDC ha establecido una serie de recomendaciones, extrapolables a cualquier país:

¿En qué momento debe lavarse las manos?Antes, a lo largo de y después

de preparar comestibles.Antes de comer o bien tomar.Antes y tras atender a alguien que esté enfermo.Antes y tras sanar heridas o bien cortaduras.Después de ir al baño.Después de mudar pañales a un pequeño o bien limpiarlo una vez que haya ido al baño.Después de sonarse la nariz, toser o bien estornudar.Después de haber tocado animales, comestible para animales o bien excrementos de animales.Después de tocar basura.

¿Cuál es la manera adecuada de lavarse las manos?Mójese las manos con agua corriente (tibia o bien fría) y enjabónelas.Frótese las manos hasta formar espuma y restriéguese bien; asegúrese asimismo de estregarse el reverso de las manos, entre los dedos y bajo las uñas.Siga frotándose las manos a lo largo de 20 segundos.Enjuáguese bien las manos con agua corriente.Séqueselas con una toalla de papel o bien un secador de aire.