viernes, 31 de mayo de 2019

Descubre de qué manera la lectura cambia el funcionamiento del cerebro

Los recientes avances en neurociencia han probado que la adquisición de la lectoescritura genera cambios en diferentes áreas del cerebro, tanto en la estructura como en la función. Los cambios primordiales son indudablemente aquellos que se refieren de manera directa a la conducta lectora y al modo en el que el cerebro procesa la información ortográfica, mas curiosamente las consecuencias derivadas de aprender a leer se extienden asimismo a otros aspectos de la percepción humana.

En este sentido han avanzado los estudiosos del Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL), que han analizado de qué manera la adquisición de la lectura cambia las capacidades perceptivas de los humanos. Los resultados han sido publicados en la gaceta Psychological Science.

Hasta el momento, los científicos creían que esta capacidad se debía a lo que la neurociencia llamaba ‘un sistema visual parcialmente ruidoso’. O sea, se atribuía el origen de esta flexibilidad a que las personas somos capaces de identificar un objeto complejo, por servirnos de un ejemplo una casa, sin precisar identificar individualmente cada uno de ellos de sus atributos, y a que la información posicional no se percibe de forma precisa por el sistema visual.

Experimento en México

Duñabeitia y su conjunto del BCBL diseñaron una serie de pruebas conductuales a las que se sometieron un conjunto de 19 adultos iletrados y otro conjunto de 19 adultos alfabetizados pertenecientes a exactamente los mismos estratos de edad y campo social y económico. A raíz de la práctica ausencia de iletrados en el campo próximo, para poder desarrollar estas pruebas, el equipo efectuó las pruebas en México.

El experimento prueba que aprender a leer proporciona capacidad de percibir secuencias de objetos de una manera flexible, analítica y detallada. A los participantes se les solicitaba que señalasen si 2 cadenas de letras o bien de símbolos eran iguales o bien diferentes. Ciertas cadenas diferentes incluían transposiciones (letras cambiadas de orden). Las personas voluntarias incultas no mostraron totalmente ningún efecto de confusión por transposición.

Aprender a leer hace que nuestro sistema visual sea más flexible

O sea, contra lo que sucede con las personas que saben leer, los voluntarios iletrados no mostraron mayor complejidad al discriminar entre las secuencias ‘XPTV’ y ‘XTPV’ (transposición) y entre las secuencias ‘XPTV’ y ‘XQRV’ (substitución). La conclusión fue rotunda: la flexibilidad que vemos en la lectura es consecuencia directa del aprendizaje de la lectoescritura y no una característica general del sistema visual del humano.

En otras palabras, aprender a leer hace que nuestro sistema visual sea más flexible, lo que deja permitir pequeños cambios en la situación de los elementos (y comprender de forma perfecta la palabra ‘cholocate’ si bien esté mal escrita).

No obstante, el equipo del BCBL consiguió una conclusión todavía más esencial. Los participantes iletrados fueron totalmente inútiles de distinguir 2 cadenas de 4 letras con la primera y la última iguales, mas las 2 del centro diferentes, (por ejemplo: ‘XPTV’ y ‘XQRV’). Los iletrados no podían acceder a las letras o bien símbolos individuales de las cadenas, y por consiguiente no podían decidir si eran o bien no diferentes de una forma eficaz. En cambio, las personas alfabetizadas efectuaron esta labor de forma prácticamente perfecta.

Conforme Duñabeitia, “estos resultados prueban que aprender a leer proporciona al humano la capacidad de percibir las secuencias de objetos de una forma considerablemente más flexible mas todavía de esta forma analítica y detallada, y esta capacidad está ausente en las personas que no saben leer, las que semejan percibir los objetos en su forma global, sin ser capaces de identificar adecuadamente sus partes”.

Para los autores, estos resultados prueban que las consecuencias de la alfabetización se extienden asimismo a aspectos más elementales y generales de la cognición humana, como las capacidades perceptivas básicas relacionadas con el análisis visual de los objetos. Además de esto, sugieren que el modo perfecto en el que las personas incultas perciben el planeta y sus objetos es diferente al modo en el que lo hacen las personas que saben leer.