viernes, 31 de mayo de 2019

Pañales inteligentes para rastrear enfermedades

La tecnología tras el pañal es parcialmente simple, basada en 2 pilares: análisis químicos y la calidad de las cámaras de los teléfonos inteligentes.
La parte delantera del pañal es un parche con múltiples cuadrados de colores. Cada cuadrado representa una interacción diferente con una proteína, contenido de agua o bien bacterias y cambia de color si advierte algo fuera de lo normal. Asimismo tiene un cuadrado blanco neutro, para revisar más sencillamente los cambios de color en los otros cuadrados.

La aplicación del teléfono inteligente escanea el parche y puede hacer lecturas precisas de los datos químicos basados en los cambios de color. «Cuando acabas de mudar al bebé, ya tienes el resultado», le explica a BBC Planeta Jennie Rubinshteyn, asociada de Pixie Scientific.

Todo comenzó en un viaje en auto de Jennie, con su marido Yaroslav Faybishenko y sus 2 hijas. Al estar preocupados continuamente del cambio de pañal, empezaron una charla sobre los componentes que este contiene. Fue entonces cuando se dieron cuenta: su hija estaba sentada sobre un mar de datos.

Una vez escaneado el parche, los datos se cargan en una base central, donde los médicos pueden acceder para conseguir información sobre la evolución del pequeño y si es preciso efectuarle pruebas.

«La aplicación es muy adaptada y te deja tener el historial del pequeño. Desde diabetes hasta inconvenientes de riñón, puedes añadir toda esa información», comenta Rubinshteyn.

Y además de esto deja mandarle los datos de forma directa al médico, aparte de a quienes los progenitores estimen recomendable, creando una red que puede incluir desde niñeras hasta centros de salud.

Primeras pruebas

Múltiples madres coinciden en que conseguir una muestra de orina de un bebé puede ser un cefalea.

El pañal va a ser probado en el Centro de salud de Pequeños Benioff de la Universidad de California, San Francisco en el mes de septiembre. El Centro de salud de Pequeños de la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York, asimismo está considerando una investigación afín.

Las investigaciones van a tomar entre nueve y 12 meses, con lo que si sale todo bien la Administración de Comestibles y Fármacos de EE.UU. (FDA, por sus iniciales en inglés) podría aprobarlo a lo largo de la segunda mitad del próximo año, último requerimiento para ser comercializado.

El pañal va a costar cerca de un 30% más que los pañales regulares. Mas esto no significa un aumento real del 30% en el presupuesto destinado a este género de productos, lo que puede poner en duda su éxito comercial.

«Lo ideal es utilizar el pañal (con el test) una vez al día, salvo si el pequeño tiene fiebre o bien está enfermo y los progenitores desean tenerlos controlados», explica Rubinshteyn.
En consecuencia, el costo podría recobrarse al eludir asistir continuamente al pediatra de no ser preciso, o bien aun de serlo, ahorrarían tiempo, puesto que los datos del análisis de orina le van a llegar de forma directa al especialista.