viernes, 31 de mayo de 2019

Pareja casada por 66 años muere exactamente el mismo día

Se conocieron en la escuela primaria, entonces brotó un romance a lo largo de la Segunda Guerra Mundial y poco más tarde se casaron. Tuvieron un compromiso como marido y mujer que duró cerca de 66 años – y murieron, solo a 11 horas de diferencia uno del otro.

Sus hijos lo llaman su «acto final de amor.»
Harold Knapke, 91, y su esposa, Ruth, 89, murieron el 11 de agosto en el residencia de ancianos Versailles Health Care Center en Rusia, Ohio, afirmó la portavoz Teresa Pohlmon.

Sus hijos afirmaron que el fallecimiento ocurrió 9 días ya antes de su aniversario de bodas número 66.

«El consuelo para nosotros es que se fueron juntos», afirmó su hija, Margaret Knapke. «Por un lado, es bastante difícil perder a los dos progenitores al unísono cuando no lo vi venir… Mas es muy consolador saber que se fueron juntos».

Conforme Margaret, la salud de su padre se había ido estropeado más veloz que la de su madre a lo largo de un año.

«Nos preguntamos, ‘¿Por qué razón prosigue acá?'», Afirmó Margaret. «Y la contestación fue que estaba acá para mamá.»

«Él la amaba mucho. Era exageradamente fiel. Deseaba estar acá con ella», añadió. «Dormía todo el día cara el final, mas cuando se despertaba la primera cosa que le preguntaría es:» ¿Dónde se encuentra tu madre? ¿De qué forma está tu madre? »

Margaret afirmó que Ruth contrajo una extraña infección un poco antes de su muerte y estaba claro que no iba a recobrarse. Cuando Margaret y sus hermanos le afirmaron a su padre la nueva, lo tomó con calma, mas percibieron un «cambio» en él.

Solo unos días después, Margaret y una de sus hermanas se percataron de que su padre parecía estar enfermísimo, afirmó.«Mi hermana me dijo:» Es prácticamente tal y como si estuviese tratando de ponerse al día con mamá».

3 días después, Harold murió, a las 7:30 a.m.«Creo que se dio cuenta de lo que pasaba y deseaba allanar el camino para ella», afirmó el hijo de la pareja, Ted Knapke,.
Una vez que su padre murió, los hijos Knapke rodearon a su madre – que no estaba lúcida – y le dijeron: «Papá está allá aguardando. Tienen el juego de cartas. Es hora que vayas. No te quedes por nosotros,» afirmó Ted Knapke.

Ruth Knapke murió esa noche, a las 6:30 pm.«Creo que indudablemente cuando 2 personas están tan juntos cerca de 66 años desarrollas mucha sintonía mental. Conque, con independencia de su estado creo que se percataron de que era el momento», afirmó Ted Knapke.

Ruth y Harold Knapke se conocieron cuando eran estudiantes en exactamente la misma escuela primaria en Ohio, mas se apartaron cuando la familia de Harold se mudó múltiples urbes de distancia, conforme Carol Romie, otra hija de los Knapkes.

«Papá era un año mayor que mamá y recuerdo que nos decía: ‘Yo estaba enamorada de su padre cuando estaba en el tercer grado’”, afirmó Margaret Knapke.
No fue hasta el momento en que Harold estaba sirviendo en la Segunda Guerra Mundial y se hallaba en Alemania que empezó su relación. Steve, cuñado de Ruth, quien asimismo se desempeñaba como militar, oyó que Harold era del mismo condado en Ohio de Ruth y sugirió que Harold le escribiera.Su relación medró desde ahí, conforme su hija Ginny Reindl.«Mamá supo inmediatamente quién era «, afirmó Margaret Knapke con relación a la carta. Los 2 sostuvieron la correspondencia hasta el momento en que Harold volvió de la guerra en 1945.

La pareja se casó un par de años después, el 20 de agosto de 1947, y tuvo 6 hijos juntos: Carol, Pat, Margaret, Ginny, Ted y Tim. Harold trabajó en el sistema escolar de Fort Recovery en Ohio como directivo, profesor y adiestrador, y Ruth se transformó en secretaria de la escuela.«Creo que para mí, la parte más esencial de la historia fue la dedicación que tuvieron uno al otro- fieles hasta el final», afirmó Romie. «Apoyo y protección, eso era lo precioso. Se esmeraron por sostenerse casados a lo largo de todo ese tiempo. No ocurrió al azar. Comenzaron su matrimonio con la idea que sería por siempre y de este modo lo hicieron».

Los 2 fueron enterrados juntos.

«Mamá y papá eran gente común,» afirmó Reindl. «Creo que si la gente puede aprender algo de nuestra historia es que hay amores que duran, y eso es una cosa buena».