viernes, 31 de mayo de 2019

Pesadillas: ¿a qué edad empieza el humano a tenerlas?

Las pesadillas, esas incómodas compañeras de alguna noche o bien tarde de siesta que en ocasiones brotan y que se acrecientan frente a una preocupación o bien un episodio traumático, acostumbran a aparecer a lo largo de los primeros años de vida. Desde Eroski Consumer explican a qué edad y si los bebés las padecen.

¿Los bebés pueden tener pesadillas? De manera frecuente los pequeños, a lo largo del sueño, hacen ademanes con la cara y mueven sus brazos y piernas de manera brusca, con lo que sus progenitores piensan que están padeciendo una pesadilla, y esto les sofocación. No obstante, lo más probable es que sea solo un instante de superposición entre las diferentes fases del sueño, y no que el pequeño lo esté pasando mal. Y es que las primeras pesadillas aparecen sobre los 3 años de edad.

Las pesadillas de los bebés son «ensoñaciones espantosas que normalmente hacen que el pequeño se despierte», conforme define la Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos del Sueño en la Niñez y Adolescencia en Atención Primaria, editada por el Ministerio de Sanidad.Estos capítulos ocurren a lo largo de la fase REM (rapid eye movement, esto es, movimiento ocular veloz), que es el periodo del sueño más ligero y que, por norma general, pasa en la segunda mitad del sueño nocturno.

Estos especialistas explican que las pesadillas de los bebés acostumbran a iniciarse entre los 3 y 6 años, y «es entre los 6 y los diez años cuando se observa la máxima

prevalencia». Desde esa edad, el porcentaje de pequeños que sufren pesadillas se reduce de forma progresiva. De esa información se desprende que los más pequeños no padecen pesadillas, cuando menos no de exactamente la misma forma que los adultos.

¿Y ya antes de los 3 años?

¿Qué sucede ya antes de los 3 años? La edad a la que un pequeño sano empieza a soñar son los 18 meses de vida, explica la Asociación De España de Siquiatría del Pequeño y el Adolescente. Hay científicos, no obstante, que aseveran que el bebé comienza a soñar ya antes, aun cuando todavía se halla en el vientre materno. Esto brota desde el análisis de la actividad cerebral a lo largo del sueño infantil.

En contraste a lo que pasa con los adultos, el patrón de sueño predominante ya antes de nacer y a lo largo de los primeros meses de vida es el REM. Si para un adulto lo normal es tener entre 90 y 120 minutos de sueño REM a lo largo de una noche, un pequeño tiene unas 8 horas cada día y se estima que, aún en el útero, alcanza las 15 horas al día.

El movimiento ocular veloz que se observa en los bebés ha llevado a estudiosos (como Hables P. Pollak, exdirector del Centro para la Medicina del Sueño, del Centro de salud de Weill Cornell, en la ciudad de Nueva York) a acabar que los pequeños, de hecho, sueñan. El inconveniente se encuentra en que, como los bebés no charlan, no se puede conocer con precisión. «Suponemos que los pequeños sueñan cosas de pequeños, mas no lo sabemos en realidad», aseveró Pollak al periódico The New York Times.

En todo caso, no hay que preocuparse por los sueños del bebé. Sus muecas o bien movimientos bruscos de brazos y piernas mientras que duerme se deben, normalmente, a la inmadurez de sus mecanismos de control del sueño, que causa que en ocasiones las fases del proceso se sobrepongan. Por norma general, reanuda entonces el sueño sin mayores inconvenientes.