viernes, 31 de mayo de 2019

Si la somnolencia se filtra en el trabajo

La neuróloga Montserrat Pujol es una activa estudiosa del mecanismo del sueño. Vocal del Conjunto de Estudios de Trastornos de Vigilia y Sueño de la Sociedad De España de Medicina neurológica (SEN) ha analizado los motivos y las consecuencias de la somnolencia en el humano, especialmente en el campo laboral.

“Somnolencia es aquella sensación subjetiva que, por norma general, antecede al sueño, ganas de dormir, pérdida del interés por estar despierto…”, define la doctora quien señala que asimismo se relaciona con cansancio o bien abulia.

Si sentimos la necesidad de echar una cabezada -sobre todo los adultos jóvenes que día a día van a clase o bien al trabajo- la razón está en que dormimos menos de lo que el cuerpo y, sobre todo, el cerebro precisa.

“Pero no hacemos caso -apunta Pujol- estamos habituados a trabajar mucho y a no prestar atención al sueño. Y es fundamental por el hecho de que en esas horas de reposo es cuando recargamos energía y nuestro cerebro recobra memoria, prosigue trabajando”
Aparte de la privación de sueño, hay otras causas para la somnolencia como hábitos incorrectos, ciertos medicamentos, el consumo de alcohol, enfermedades médicas y siquiátricas, y las enfermedades propias del sueño, como la narcolepsia, la apnea o bien piernas inquietas.

La somnolencia genera cambios en la conducta, hipoactividad motora, respiración regular y lenta, bostezos, lentitud mental, minoración del parpadeo…

Los trabajadores por turnos, los que menos duermen

Montserrat Pujol cita una investigación del 2005 que refleja que la prevalencia de somnolencia diurna excesiva en la población adulta es del dos con cinco%, un porcentaje que considera “muy alto” teniendo presente que enfermedades como el parkinson o bien las embolias registran índices más bajos.

Resalta que estos inconvenientes del sueño ya se estudian desde hace décadas. De este modo, una investigación de la American Sleep Disorders Association, de 1995, reflejaba en tanto que los trabajadores que deben mudar de turno de trabajo (mañana, tarde y noche), en un 82% de los casos duermen menos de cinco con cinco horas. Aquellos que cumplen su jornada a la noche tienen una media de sueño de cinco con ocho a seis,4 horas.

Lo que acarrea una minoración de la energía, del estado de animo, fatiga, minoración del desempeño y accidentes laborales. “Muchas veces hay personas que afirman sufrir inconvenientes en su estado anímico y realmente son inconvenientes de sueño”.

Otro estudio más actual, de 2011, efectuado en E.U. por Journal Sleep Resert con un seguimiento de mil personas con una edad media de 47 años y sin perturbaciones del sueño, comprueba que los que trabajan más horas duermen menos y los que trabajan menos horas duermen más. Además de esto, los que menos duermen desarrollan más enfermedades y precisan más bajas laborales.

En este cuadro se observa el desempeño laboral de trabajadores que no padecen trastornos de sueño mas que duermen menos o bien igual a seis horas; de trabajadores con inconvenientes de sueño como insomnio, apnea o bien piernas inquietas y trabajadores con turnos de trabajo con perturbaciones de sueño.

¿Recobramos si dormimos más el fin de semana?

El tiempo medio de un buen reposo puede estar en las ocho horas “pero depende de cada persona y de la edad”. En todo caso si una persona cada noche duerme menos de ocho horas y los fines de semana o bien días de reposo laboral  agrega 2 o bien más horas de sueño, “para recuperar”, esto significa “que se están privando de sueño a lo largo de la semana”, explica la doctora.

No obstante, no no hay duda de que las horas de sueño que perdemos a lo largo de la semana y, por consiguiente, ese déficit de recarga de energía, la recobremos si dormimos más a lo largo del fin de semana. Los estudiosos están divididos en este punto.

Explica que si durmiésemos lo bastante nuestro reloj biológico estaría bien programado y nos despertaríamos y dormiríamos a exactamente la misma hora, sin precisar un despertador que nos interrumpa. “Pero lo hacemos al revés: nos marchamos tarde a la cama, nos ponemos temprano el despertador y nos tomamos un café para espabilarnos”.

La neuróloga aconseja “el los pies en el suelo de los abuelos: dormir en su justa medida prestando atención a nuestro cuerpo”. Mas reconoce que hay elementos, como la TV, que nos raptan en el sofá más de lo debido.

“Dormir es tan esencial como una comer de forma adecuada” y de ahí que Montserrat Pujol se protesta de la desinformación de la población y de que la carencia de financiación haya sepultado los cursos sobre el sueño que organizaba el Conjunto de Sueño de la SEN para neurólogos residentes. La crisis asimismo nos quita el sueño.