viernes, 31 de mayo de 2019

Síndrome metabólico por no desayunar

Es ya extensamente citado que empezar la jornada con poco o bien nada en el estómago genera una menor capacidad de concentración y rendimiento laboral e intelectual, mal humor, sensación de cansancio. También se asocia al estreñimiento, y al aumento del riesgo de obesidad, diabetes e infartos.

Pero ahora un nuevo estudio publicado en la revista Public Health Nutrition agrega otro problema generado por una inadecuada alimentación al comenzar la jornada: Los adolescentes que desayunan poco, mal o bien nada, tienen 68% más de posibilidades de desarrollar síndrome metabólico (obesidad abdominal, altos niveles de triglicéridos, niveles bajos de colesterol bueno, hipertensión y altos niveles de glucosa en sangre).
Saltarse el desayuno puede conducir a uno o más factores de riesgo como la obesidad, la presión arterial alta, el colesterol elevado y la diabetes, lo que a su vez puede provocar un ataque al corazón», según la doctora Leah E. Cahill, autora principal del estudio.

Al respecto de un magro desayuno, muchos de los sometidos al estudio (fue la principal causa mencionada), comentaron que no tomaban nada por la mañana porque cuando se levantan no tienen hambre; aunque en realidad la mayoría de ellos sustituía el desayuno por el clásico café o té.

Una falta de apetito vinculada con altísima frecuencia a una cena demasiado copiosa, “que lógicamente provoca que al levantarse se tengan pocos o ningunos deseos de comer; sin embargo, si no se toma nada se produce un círculo vicioso de ciclos de hambre y atracones”, dice el doctor Camilo Silva, endocrinólogo de la Clínica Universidad de Navarra.

“Las personas que no desayunan tienen mayor acumulo de apetito a lo largo del día, especialmente vespertino, y tienden a cenar más”, añade.

“Hay que distribuir las calorías del día, más al principio y menos al final. Una comida copiosa al final del día favorece el sobrepeso”, señala la doctora Irene Bretón, endocrinóloga y miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Para Brotón y Silva el desayuno es fundamental, y más aún uno que ideal, donde se incluya un lácteo (leche, yogur, queso fresco), cereales o bien pan (idealmente integrales), fruta (preferiblemente entera) y algún alimento proteico bajo en grasa (pollo o bien pavo, por servirnos de un ejemplo)