viernes, 31 de mayo de 2019

Su rosa

Un hombre plantó una rosa y la regó fielmente y antes que floreciese, la examinó y vio el brote que pronto se abriría, mas asimismo tomó nota de las espinas en el tallo y pensó: «¿De qué forma puede una flor preciosa venir de una planta rodeada de espinas tan afiladas?»

Apenado por este pensamiento, se rehusó a regar la rosa, y antes que estuviera lista para florecer, murió.

Este caso es solo para enfatizar que lo mismo ocurre con bastante gente.
Es tal y como si en cada uno de ellos de nosotros existiera esta preciosa rosa: las cualidades dadas por Dios y  plantadas en nosotros, medrando en la mitad de las espinas, de nuestras fallas y descalabros.

Muchos de nosotros nos miramos a nosotros mismos y solo vemos las espinas, los defectos.

Si nos desesperamos, pensando que nada bueno puede venir de nuestro interior y nos negamos a regar el bien dentro de nosotros, muere.

Ciertas personas no ven la rosa dentro de sí.

Una de las cosas más preciosas y fantásticas que existen en los que aman a Dios, es la capacidad de querer pese a todas y cada una de las espinas y ser capaz de hallar la rosa en cada uno…

La próxima vez que mires a tu madre, hermana, amiga… Busca la rosa en su interior. Ayúdala a que asimismo la vea y también ignore las espinas… pues todas y cada una nosotras las tenemos.