viernes, 31 de mayo de 2019

Wallenda cruzó de forma exitosa el Gran Cañón en la cuerda floja

El imprudente Nik Wallenda completó una histórica proeza al cruzar andando el Gran Cañón del Rojo sobre un cable de acero de 5 centímetros el último día de la semana, siendo recibido con sonoros chillidos tras su peligrosa acción.

Wallenda, que se describe a sí mismo como «El rey de la cuerda floja», tardó 22 minutos y 54 segundos en caminar 427 metros a través del cañón de piedra rojiza mientras que solo apreciaba una franja distante del río Pequeño Rojo debajo de él. El reto fue retransmitido en riguroso directo al mundo entero.

Wallenda, la primera persona que cruza el cañón, paseó sin arnés ni red de seguridad.

Se pudo percibir a Wallenda orar a lo largo de prácticamente todo el recorrido, murmurando «Gracias, Jesús». Besó el suelo al llegar del otro lado.

«Tuve que poner todo de mi parte para concentrarme todo ese tiempo», afirmó Wallenda. «No te puedes imaginar lo que me duelen los brazos».

Afirmó que se paró y se inclinó un par de veces a lo largo del recorrido, primero por el viento y la segunda vez por el hecho de que el cable había tomado un ritmo inquietante.

Wallenda afirmó que el camino fue agobiante. Mas asimismo afirmó que las vistas, desde 457 metros de altura sobre el serpenteante río, eran «sobrecogedoras».

«Fue un sueño hecho realidad», afirmó Wallenda sobre su proeza. «Esto es lo que mi familia ha hecho a lo largo de 200 años, conque es una parte de mi legado».

Como la séptima generación de la familia de acróbatas «Wallendas voladores», Wallenda asimismo hizo historia el año pasado al transformarse en la única persona en cruzar las cataratas del Niágara sobre la cuerda floja. Usó exactamente el mismo cable este domingo.

El hombre de 34 años soñó con el reto del domingo a lo largo de una visita al Gran Cañón con sus progenitores cuando era un adolescente.

Los espectadores de los 217 países donde se pudo ver en riguroso directo, tuvieron la ocasión de ver la acción desde exactamente la misma perspectiva de Wallenda, merced a las cámaras que llevó unidas a su cuerpo. Wallenda portó una pértiga de 20 kilogramos que le asistió a sostener el equilibrio.

El protagonista afirmó ya antes de cruzar que su mayor preocupación eran las impredecibles rachas de viento que acostumbran a darse en esa recóndita una parte del Gran Cañón fronteriza con la Nación Navajo.

Wallenda se adiestró en su pueblo natal de Sarasota, en Florida, cuando la tormenta de arena tropical Andrea golpeó la costa. Asimismo empleó generadores de aire para habituarse a corrientes laterales de 85 quilómetros por hora.

Como futuro reto peligroso, Wallenda afirmó que sueña con caminar desde la edificación Chrysler hasta el Empire State Building de la ciudad de Nueva York.