sábado, 1 de junio de 2019

Cubanos se burlan de los nuevos cibercafés

Mientras que otros países tienen cafés de Internet, los cubanos afirman de broma que el gobierno termina de abrir una cadena de “corrales de Internet”.

El primer día de la semana, el monopolio estatal de telecomunicaciones ETCSA abrió 118 locales, cada uno de ellos con un promedio de 3 terminales con acceso a Internet, durante la nación menos conectada a la red del hemisferio occidental.

Los usuarios se fascinaron de la relativa velocidad de las conexiones y de su acceso a ciertas webs que habían sido ya antes bloqueadas por el gobierno. Otras, como la de Radio/TV Martí, el organismo de radiodifusión del gobierno estadounidense que transmite a la isla, prosiguen bloqueadas.

Mas el acceso a Internet en los “telepuntos” prosigue estando condicionado, a puntos alarmantes.

Los usuarios deben enseñar su carnet de identidad nacional y firmar un pacto de que no utilizarán el servicio para cosas “que puedan considerase (…) perjudiciales o bien perjudiciales para la seguridad pública”, un haragán término que se alardea puede incluir la disidencia política.

Y cuando los usuarios tratan de mandar algún fichero adjunto, la interfaz NAUTA de ETECSA los saluda con un mensaje que efectivamente semeja un recordatorio de que el Gran Hermano los está observando.

“Cuando manda información a internet es posible que otras personas vean lo que está mandando. ¿Quiere seguir?”, afirma el mensaje.

La ventana emergente está marcada como “Internet Explorer”, y es famosa como un mensaje real si bien poco usual generado por ese navegador. Mas múltiples cibernautas cubanos afirmaron que jamás vieron ese mensaje cuando empleaban terminales en hoteles para turistas de La Habana.

Iván García, cronista y blogger de La Habana, afirmó que no sabía de qué manera interpretar el mensaje. “Sería muy torpe de una parte de las autoridades” permitir un mensaje emergente como ese, afirmó, “aunque todo el planeta sabe que acá todo se puede monitorear”.

La mayor parte de los cubanos piensan que el aparato de seguridad del gobierno observa prácticamente todo el tráfico de Internet que entra y sale a la isla, lee todos y cada uno de los correos privados y hurta las claves de acceso para meterse en cuentas en el extranjero, como Gmail, Fb y Twitter.

La mayor parte de las protestas hasta el instante contra los 118 puntos de acceso a la Red — que se abrieron en el aniversario 82 del gobernante cubano Raúl Castro — no han sido sobre la posible vigilancia sino más bien sobre su alto costo.

Los $5 que se cobra por una hora de surf en la Internet global representan una semana de salario para el empleado promedio del gobierno. Hacer surf en la “Intranet” solo de Cuba cuesta cerca de $0.70, y el acceso a una cuenta cubana de e-mail, cerca de $1.65 por hora.

Los cubanos tienen una de las tasas más bajas de acceso a Internet en el hemisferio occidental, donde solo el cuatro por ciento de la población asevera tener acceso a Internet y e-mail, conforme una encuesta llevado a cabo por el Instituto Republicano Internacional en el mes de enero y febrero.

La Unión Internacional de Telecomunicaciones puso a Cuba en el último sitio en Latinoamérica y el Caribe en el 2011, medido por subscriptores a servicios de Internet veloz por cada 100 personas y servidores seguros de Internet por cada 1 millón de personas.