sábado, 1 de junio de 2019

Ejercicio aumenta la salud del cerebro

El ejercicio es básico para la salud de nuestro organismo. O bien de otra forma, el sedentario va siempre y en todo momento contra nuestro cuerpo. Mas es que las ventajas de el ejercicio físico asimismo repercuten en el cerebro. Científicos norteamericanos han visto que una molécula llamada irisina, producida al hacer ejercicio, tiene efectos neuroprotectores, esto es, aumenta la salud del cerebro. Conforme una investigación publicado en la gaceta Cell Metabolism, los científicos consiguieron acrecentar artificialmente los niveles de irisina en la sangre para activar los genes que participan en el aprendizaje y la memoria, un descubrimiento que puede ser útil para diseñar medicamentos que utilicen esta molécula para resguardar de enfermedades neurodegenerativas y prosperar la cognición en el envejecimiento de la población.

El ejercicio es básico para la salud de nuestro organismo. O bien de otra forma, el sedentario va siempre y en todo momento contra nuestro cuerpo. Mas es que las ventajas de el ejercicio físico asimismo repercuten en el cerebro. Científicos norteamericanos han visto que una molécula llamada irisina, producida al hacer ejercicio, tiene efectos neuroprotectores, esto es, aumenta la salud del cerebro.

Conforme una investigación publicado en la gaceta Cell Metabolism, los científicos consiguieron acrecentar artificialmente los niveles de irisina en la sangre para activar los genes que participan en el aprendizaje y la memoria, un descubrimiento que puede ser útil para diseñar medicamentos que utilicen esta molécula para resguardar de enfermedades neurodegenerativas y prosperar la cognición en el envejecimiento de la población.

Si bien se sabe que el ejercicio puede prosperar la función cognitiva y reducir los síntomas de las enfermedades neurológicas, como la depresión, derrames cerebrales y el alzhéimer, los mecanismos latentes a estos efectos no están claros. Se piensa que juega un papel esencial un factor de desarrollo llamado factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF).

Mediante ensayos efectuados en ratones, los autores de esta investigación, dirigida por el doctor Bruce Spiegelman, del Instituto del Cáncer Dana-Farber y de la Capacitad de Medicina de la Universidad de Harvard (EE UU), hallaron que una molécula llamada FNDC5 y su producto derivado, irisina, se elevan por la práctica de ejercicio de resistencia en el cerebro y aumentan la expresión de BDNF. Por otra parte, los ratones genéticamente perturbados para tener bajos niveles de irisina en el cerebro redujeron los niveles de BDNF.

El equipo de científicos asimismo halló que el incremento de los niveles de irisina en la circulación provocó que la molécula traspasara la barrera hematoencefálica, donde se aumentó la expresión de BDNF y se activaron los genes implicados en la cognición. «Nuestros resultados señalan que FNDC5/irisina tiene la capacidad de supervisar una vía neuroprotectora fundamental en el cerebro», explica el doctor Spiegelman.

Los estudiosos planean trabajar en el desarrollo de una manera estable de la proteína irisina que se pueda dar a los ratones por inyección y consiga acrecentar las vías de lucha contra la degeneración natural del cerebro.