sábado, 1 de junio de 2019

Estudiosos descubren terapia que retrasa cáncer de medula


Un conjunto de estudiosos españoles ha descubierto un tratamiento precoz del mieloma asintomático de alto peligro, que deriva en un cáncer llamado mieloma múltiple activo, con el que han conseguido prosperar la evolución del tumor, retrasar su progresión y acrecentar la supervivencia de los pacientes.

El mieloma múltiple es un género de cáncer con una incidencia anual de cuatro casos por cada 100.000 habitantes, que se genera por la transformación maligna de las células plasmáticas, presentes en la medula ósea y responsables de generar, en vez de inmunoglobulinas normales, un solo género de inmunoglobulina llamado componente monoclonal.

El nuevo tratamiento es el resultado de un ensayo clínico del Conjunto De España de Mieloma (GEM-PETHEMA), que publica en su número de agosto la gaceta médica The New England Journal of Medicine, y que ha sido ordenado por los doctores Jesús San Miguel y María Victoria Mateos, del Servicio de Hematología del Centro de salud Universitario de Salamanca, con la participación de 21 centros de salud españoles, como el de Canarias, el Miguel Servet de Zaragoza, La Fe de Valencia, el Clínic y el Idibaps de Barna o bien el de Navarra, y 3 portugueses.

Los resultados ponen de manifiesto, conforme han explicado este jueves en conferencia de prensa San Miguel y Mateos, la necesidad de identificar como un conjunto diferente a los pacientes con mieloma asintomático de alto peligro, como la conveniencia de considerarlo como un mieloma sintomático en fase precoz.

La posibilidad de que un tratamiento precoz en esta fase pueda prosperar la evolución del mieloma múltiple supone un cambio en la práctica clínica frecuente en tanto que los pacientes no eran tratados hasta el momento en que no aparecían los síntomas del tumor. Estos síntomas son lesiones óseas que generan dolor óseo, anemia, hipercalcemia o bien insuficiencia nefrítico.

Conforme ha explicado San Miguel, los nuevos medicamentos para el mieloma múltiple que han aparecido en los últimos tiempos han tolerado acrecentar la esperanza de vida «de forma notable» hasta situar la supervivencia media entre los 5 y los 7 años.

Existe, ha dicho, una fase anterior a la aparición de los síntomas llamada «mieloma quiescente (smoldering) o bien asintomático», en la que se ha centrado el ensayo clínico, en la que quienes lo sufrían no recibían ningún tratamiento al no presentar síntomas.
Mateos ha precisado que el peligro de que estos pacientes se transformen en sintomáticos es de 10% anual, lo que quiere decir que la mitad de los enfermos sufren el tumor en un periodo de 5 años.

Sin embargo, el peligro no es uniforme en el tiempo, lo que se traduce en que hay diferentes géneros de pacientes con mieloma asintomático y que los estudiosos españoles ya clasificaron en tres: los de bajísimo peligro de transformación a mieloma activo, los de peligro intermedio y los de alto peligro, en el que en más de la mitad se generaba la conversión en mieloma múltiple en menos de un par de años, y en el que se ha centrado el ensayo.

Estudio con 120 pacientes En el estudio han participado 120 pacientes de los que la mitad no recibió ninguna terapia hasta la aparición de los síntomas, al paso que al resto se les administró un tratamiento antimieloma.

El tratamiento consistió en administrarles lenalidomida, un medicamento inmunomodulador nuevo que había probado una alta eficiencia en los enfermos con mieloma activo, así como dexametasona, un corticoide, una terapia que, además de esto, se administra por vía oral y tiene un genial nivel de tolerancia.

Los resultados del ensayo mostraron un porcentaje de contestación al tratamiento superior al 80%, al paso que se cumplía el objetivo principal del estudio: reducir la progresión de la enfermedad a mieloma sintomático (cinco,59 veces menos que los pacientes no tratados).

San Miguel ha añadido que un 74% de los pacientes no tratados ya han progresado a mieloma activo al paso que de los tratados precozmetne con lenalidomina y dexanetasona solo lo han hecho un 22%.

Ha señalado además de esto, que la terapia aumentó la supervivencia en los pacientes tratados precozmente con lenalidomida y dexametasona de los que un 94% proseguía vivo a los 5 años, frente al 78 % de los no tratados.